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Kendo

KENDO-APUNTES HISTORICOS: El kendo fue surgiendo poco a poco al paso del tiempo y, por tanto, no existe una fecha precisa de nacimiento. Sin embargo, existen algunas referencias importantes que nos ayudarán a aproximarnos algo a su historia y seguir su evolución.

En el año 794, el emperador Kammu construye un Botokuden (sala de artes marciales) en Kioto, que es, por aquel entonces, la nueva capital de Japón. Durante su mandato y todo el período histórico denominado Heian (794-1185) se celebran en ese lugar gran cantidad de torneos. Al igual que en la Europa medieval, los guerreros japoneses acuden a estas justas en busca del honor y la fama. Los adversarios son hábiles y esforzados y ello obliga a poner especial cuidado en los entrenamientos, mejorando la técnica del kendo. Al final del siglo XIl, el gobierno cae en manos militares, dominando el clan Minamoto, que se instala en la ciudad de Kamakura, lejos de Kioto. Durante este período denominado Kamakura (1192-1333), las artes marciales alcanzan un gran desarrollo y concretamente el kendo recibe un importante empuje, que se traduce en una gran evolución técnica y material, pero, por encima de todo ello, adquiere un cierto matiz místico.

Durante el siguiente período, llamado Muromachi (1392-1573), el kendo progresa más lentamente, pero al final del mismo, el arte del sable recibe de nuevo un gran impulso. Esto se explica porque al final de esta época, Japón se encuentra sumido en grandes disturbios debidos a un fuerte deterioro de las condiciones sociales y políticas, y los grandes señores luchaban entre sí por la hegemonía. En este estado de cosas, el saber utilizar un sable era una auténtica cuestión de supervivencia. Surgieron muchos maestros de kendo, con lo cual este arte fue impulsado de forma importante. Precisamente de esta época proviene la primera organización y reglamentación del kendo. Estas reglas marcaban las relaciones entre maestros y alumnos de forma muy rígida y hacían distinción entre dos categorías generales de kendo: El kendo de combate, que era el que practicaban dos adversarios, generalmente militares, que se enfrentaban en lucha a muerte.

El kendo de escuela o ryuha, que era el empleado como entrenamiento y práctica con fines de mero aprendizaje.

Entre las primeras escuelas que se crearon están las de Nen Ryu, Tenshin Shoden-Shinto Ryu (Shinto Ryu), Kaga Ryu y Chiyo Ryu. Poco a poco se fueron fundando más y más, hasta llegar a alcanzar el número de 200.

Durante el período Eco (1603-1867), el kendo recibe una nueva orientación y aquel misticismo que ya había adquirido en la era Kamakura se acentúa. De esta época es más importante su desarrollo espiritual que la propia evolución de las técnicas. Filosofías tales como el confucionismo chino o el budismo hindú dejan su huella. Pero de forma especial, el zen es lo que más llega a influir en las técnicas y en los sistemas de enseñanza. Se busca más la perfección espiritual y corporal que la perfección técnica y lo inmaterial adquiere gran fuerza frente a lo puramente físico.

Sin embargo, la enseñanza del kendo recibe una valiosa aportación, pues, como ya veremos más adelante, hacia el final de este período aparecen las primeras corazas de entrenamiento y los sables de bambú o shinais.

Y así llegamos al período Meiji (1868-1912), en el cual Japón recibe una fuerte influencia occidental, lo cual lleva a una pérdida del gusto por los valores culturales tradicionales, entre los que se encuentran las artes marciales. En esta época desaparecen los últimos samurais y se promulgan leyes que no permiten portar y usar sables.

Las artes marciales pasan por difíciles momentos. El sable, como arma de combate, está desfasado frente a las armas de fuego y la enseñanza del kendo sufre las consecuencias. Sólo algunos maestros luchan por mantener vivas las brasas de esta tradición.

Sin embargo, durante los disturbios ocurridos en 1877 se vio que el kendo era un sistema todavía válido en el ataque y la defensa. Poco después, en 1879, el Departamento de Policía Metropolitana de Tokio organizaría un curso de kendo.

Más tarde, la guerra chino-japonesa (1894-1895) hace que las artes marciales resurjan en cierta forma, aunque teñidas de cierto matiz militarista. Y es precisamente al final de esta contienda, cuando se crea en Kyoto el Butokai, una organización que reunía todas las artes marciales.

La guerra ruso-japonesa de 1904 hace que el espíritu militarista se mantenga y el gusto por las artes marciales renace hasta el punto de que el kendo es implantado de forma obligatoria en los programas de Educación Física de las Escuelas Secundarias de Japón.

En 1939 se publican una serie de reglas de kendo llamadas nihon kendo kata y así, poco a poco, el kendo se vuelve a desarrollar, alcanzando una gran difusión que envuelve a gran cantidad de personas al no ser ya exclusivo de los hombres de armas y de los nobles.

No obstante, hay que decir que al entrar Japón en la segunda guerra mundial, el espíritu del kendo se impregna de una nueva filosofía, que en muchos casos anula las anteriores corrientes. El militarismo, ya latente desde su renacimiento, y las ideas ultranacionalistas de la época hacen presa en esta técnica y así, la "Vía del Sable" es asociada, al igual que el resto de las artes marciales, a esas ideas que le acarrean el caer en desgracia al final de la contienda, siendo eliminado de los programas escolares, y el Butokai, que tanto contribuyera al florecimiento de estas tradiciones, fue desmantelado.

Sin embargo, el kendo se resiste a morir y existen personas que luchan por que ello no suceda buscando nuevas formas, corrigiendo orientaciones y modificando su espíritu y filosofía, tan desprestigiados con las últimas funestas aportaciones. Así nace el shinai kyogi como una forma pura del kendo, la cual se empieza a dar a conocer y su práctica vuelve a ser corriente hasta que en 1952 se crea la Federación de Kendo de Japón (Zen Ken Ren) y se celebra el primer campeonato, y al año siguiente se vuelve a introducir su práctica en los colegios.

En 1957 se empiezan a impartir cursos de kendo en las escuelas primarias, y por fin en 1962, la enseñanza del kendo adquiere la categoría de obligatoriedad en todas las escuelas de Japón como un nuevo sistema de entrenamiento deportivo en realidad bastante alejado de las ideas feudales y totalitarias de algunas de sus etapas y que conserva lo esencial de su espíritu y formas, pero renovado sobre los principios de nuestra sociedad actual.

En 1967 se celebra el primer torneo internacional de kendo en Tokio y en 1970 se forma la Federación Internacional de Kendo, con el fin de promover el desarrollo del kendo a nivel internacional e integrar a las distintas Federaciones Nacionales, creando un clima de unión y amistad entre ellas a través de campeonatos, cursillos y actividades de distintos tipos.
Actualmente, el kendo, al igual que las demás artes marciales, ha trascendido las fronteras de su país de origen. Hemos asistido al florecimiento de estas antiguas técnicas en Occidente, donde son especialmente practicados el karate y el judo además de otras muchas con nombres exóticos más o menos conocidas y practicadas.

El kendo es en nuestras latitudes una técnica muy poco conocida y, sin embargo, es una de las artes marciales más antiguas y con más practicantes en el mundo, pues se calcula en 12 millones el número de personas que poseen licencia en nuestros días y es posible que, de prosperar los intentos hechos en este sentido, en un futuro no muy lejano se vea incluido entre los deportes olímpicos.

EL EQUIPO: Al principio, el aprendizaje del kenjutsu se hacía con sables auténticos y sin protecciones, lo cual lo hacía peligroso. No era raro que durante las prácticas o la realización de las katas, los practicantes, maestros y alumnos sufrieran heridas que en ocasiones eran de consideración.

Así, varios maestros de la época Edo (1603-1867), entre los que estaban Toranishi Kanshin y Ono Tadake, empezaron a utilizar una armadura que protegía a los rivales. Esta armadura estaba inspirada en las utilizadas por los samurais y constaba de un casco y otras piezas de cuero, metal y bambú, que protegían cabeza, pecho, costados y brazos. Esta coraza fue poco a poco perfeccionándose hasta llegar al actual equipo, que consta de un casco protector para la cabeza (men), consistente en una máscara de enrejado de hierro con faldones a los lados fuertemente acolchados y protección rígida para la garganta. El peto (do), de gran dureza y que suele tener bambú por fuera o por dentro y que protege el tronco. Una faidilla corta (tare) acolchada y que cubre el bajo vientre y caderas, y las manos y muñecas protegidas por unos guantes (kote) gruesos y acolchados.

El maestro Ono había inventado también un sable hecho de bambú (shinai), que algo perfeccionado es el utilizado hoy en competición y entrenamiento.

Fue uno de los alumnos del maestro Ono, llamado Chuta Nakanishi, quien alrededor de 1750 desarrolla los kote y perfecciona el shinai.

El mismo Nakanishi funda una escuela donde utiliza estos accesorios, logrando espectaculares resultados entre sus alumnos, pues con la armadura y el shinai es posible golpear y atacar sin temor a las heridas, lográndose velocidad y técnica en corto tiempo. Este éxito hace que poco a poco las demás escuelas de Japón adopten el shinai tras algunas reticencias.

El shinai es un sable compuesto por cuatro cañas de bambú unidas en sus extremos por dos piezas de piel, una pequeña en la punta y otra mayor en el mango, unidas y tensadas por un cordón. Lleva además una guarda o tsuba de caucho de forma circular.

El hecho de estar formado por cuatro lamas se debe a la necesidad de restarle potencia en el golpe y, por tanto, hacerlo menos peligroso. Con ello, además se le hace más flexible y al mismo tiempo, por su sonido, el árbitro de un combate puede estimar la bondad y limpieza del golpe.

Las medidas y pesos reglamentarios de los shinais son:

Infantiles: menos de 112 cm de largo y de 375 a 450 g de peso.
Juveniles: menos de 115 cm de largo y de 450 a 485 g de peso.
Adultos: menos de 118 cm de largo y de 485 g de peso mínimo.
Bajo el equipo protector, el practicante de kendo viste un hakama o falda-pantalón muy amplio, con pliegues, y un kendogui o chaquetilla similar a las de judo, pero de un tejido más ligero. En la cabeza, bajo el men, se coloca un pañuelo de algodón.

Por último, para las katas se emplea un sable de madera dura llamado bokuto, de forma y tamaño similar al katama.

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Fuente: Enciclopedia de las Artes Marciales - E&G EDITORES S.A.

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