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La
comunicación humana es tan
rica que dentro del panorama lingüístico
mundial conviven cientos de lenguas
y miles de dialectos. De todos estos
modos de comunicación destacan
tres por su generalización,
por su riqueza y por su filosofía.
La primera es el inglés,
la lengua más internacional,
la segunda es el español,
la más rica y por último
el japonés, como representante
más aventajado de la concepción
oriental. Todas consiguen el objetivo
de permitir la comunicación
humana.
Generalizando
se puede sacar como conclusión
que las lenguas occidentales (indoeuropeas)
siguen todas un mismo patrón.
Buena muestra es la gran correlación
que existe entre el español
y el inglés, o el español
y el italiano, etc... La razón
de todo esto se remonta a que tienen
orígenes comunes, en mayor
o menor medida.
Sin
embargo el japonés, no sólo
no tiene un origen relacionado con
el español, sino que su lejanía
ha evitado relación histórica
alguna en casi quince siglos.
El japonés
es una lengua completamente distinta
del español, su filosofía
y su escritura representan una gran
dificultad para los estudiantes
de habla hispana. Un español
que desee aprender japonés
debe olvidar todo lo que cree saber
de lenguas extranjeras para adentrarse
en un "nuevo mundo". Afortunadamente
si única, exótica
y ancestral es la lengua japonesa,
más aún lo es la lengua
española. El español
es una lengua tan potente, con tanta
capacidad de expresar y de tan diversas
maneras que es capaz de asimilar
por casi completo a la lengua japonesa.
La
gramática japonesa
Cuando
se habla de gramática japonesa
hay que decir que realmente son
dos las gramáticas, la primera
es la hablada y la segunda la literaria.
Es muy curioso que si bien en España
tenemos una gramática "fija"
desde hace varios siglos, la gramática
de la lengua japonesa hablada se
ha concretado recientemente. Una
de las razones dadas para esto es
que los eruditos japoneses se centraban
mayoritariamente en la gramática
escrita, símbolo de un nivel
cultural muy alto. En nivel escrito
se denomina bun-go-tai y el hablado,
kö-go-tai, que muchos lingüistas
creen que se inicio a finales del
período Heian (794-1185),
cuando los soldados fronterizos
establecieron un gobierno feudal
de Kamakura.
A modo
de ejemplo se indica que la diferencia
entre la gramática japonesa
escrita y la hablada es similar
a la que existe entre el latín
y el español.
Además
de dos gramáticas podemos
encontrarnos con cuatro estilos
de expresión :
-
1. El Estilo hablado, que
usa palabras en su mayoría
japonesas, regidas por la estructura
gramatical netamente japonesa.
2. El Estilo escrito,
en el que partiendo de una base
estructural japonesa se mezclan
infinidad de compuestos chinos ,
es decir, vocablos derivados de
la unión de caracteres kanji.
Los estilos uno y dos usan la gramática
kö-go-tai (estilo coloquial)
3. El Estilo literario,
que se caracteriza por un uso mucho
más acentuado de compuestos
chinos, y con formas peculiares
de los pronombres, y sobre todo
de los verbos. Este estilo literario
usa la gramática bun-go-tai.
4. El Estilo cortesano,
referido prioritariamente a todo
lo relacionado con el emperador
y la vida cortesana en sus diversos
niveles. Aunque el papel del emperador
en la vida socio-política
del Japón ha cambiado considerablemente
después de la segunda guerra
mundial, todavía las referencias,
tanto escritas como habladas, hacia
su persona y hacia su rol ante la
nación, conservan el estilo
exclusivo que tuvieron en épocas
pasadas.
Los
japoneses han asimilado en su expresión
escrita los caracteres chinos, y
esto ha influido su lengua de una
manera radical, tanto que a partir
de la importación a su escritura
de estos caracteres, no los han
abandonado.
Una
de las grandes barreras entre las
lenguas occidentales y las orientales
es la ausencia de reglas fijas y
universales. El estudiante occidental
intenta "reglar" el japonés
y no consigue más que quebraderos
de cabeza inútiles. Realmente
ciertas expresiones desafían
cualquier regla gramatical europea.
Por ejemplo como referente claro
está el ejemplo que el R.P.
Fr. Vicente Gonzales incluye en
su gramática:
- -
Haha ni shinareta
Literalmente significa "Fui
muerto por mi madre".
Shinareta es pasado pasivo del verbo
Shinu morir.
Ni hace la función de por.
Haha significa mi madre.
La traducción sería
complicada por que no encontramos
un sujeto en la frase (por mi madre
"alguien" tiene que ser
muerto). Suponemos que es el hablante
(yo).
Pués, nada más lejos
de la realidad, la traducción
es:
Mi madre ha muerto.
Ejemplos
como estos ponen de relieve que
no estamos ante una lengua cualquiera.
Otras
características son el uso
de nombres y sufijos honoríficos,
así como recursos lingüísticos
del tipo de redundancias o pleonasmos.
Un pleonasmo consiste en emplear
en una frase más vocablos
de lo necesario para conseguir un
efecto de vigor o énfasis
(Yo lo vi con mis propios ojos).
La jerarquía
en la sociedad japonesa también
se refleja; como no; en su lengua.
Según a quien se refiera
el hablante se usaran una u otra
forma. Es algo similar al empleo
de "tu", "vos"
o "usted" en español.
No existe
en japonés pronombre relativo
(que, cual), con diferencia el pronombre
más usado en nuestra lengua.
Aunque lo que más llama la
atención es que la frase
japonesa se construye al contrario
de la frase español (en japonés
el verbo va al final de la frase).
Evidentemente,
algo gramaticalmente sencillo tenía
que existir para los españoles
que quieren aprender japonés.
Como hechos más representativos
están que los verbos son
muy sencillos y apenas hay irregularidades.
El
léxico japonés
Muchas
de las características peculiares
de la lengua japonesa se las debe
a su vida y su cultura, por ejemplo
su vocabulario. La riqueza de vocabulario
respecto a fenómenos naturales
y climatológicos, los verbos
y adjetivos que describen los cambios
de estaciones y el ambiente de cada
una de ellas es sumamente variado.
Existen una gran cantidad de verbos
y expresiones para describir el
fenómeno de la lluvia respecto
a las épocas, horas del día
o la intensidad de la misma.
Debido
a la geografía de Japón
los vocablos para referirse al mar,
ríos y lagos son muy abundantes.
Lo mismo ocurre con la flora. Sin
embargo la relativa escasez de animales
motiva una falta de términos
para referirse a la fauna. Como
ejemplo señalar que el verbo
"naku" se usa indistintamente
para designar el canto de los pájaros,
el graznido de un cuervo, el mugido
de las vacas y el maullar de los
gatos.
El vocabulario
para designar partes del cuerpo,
en especial órganos internos,
es muy limitado y lo mismo puede
decirse en todo lo relacionado con
los sentidos corporales. Por el
contrario, el vocabulario relacionado
con los sentimientos, emociones,
estados de ánimo y las relaciones
estético-emocionales producidas
por la contemplación de la
naturaleza o por el influjo del
clima, es considerablemente rico
y muchas de estas expresiones son
casi intraducibles a otros idiomas.
También
el japonés es léxicamente
muy rico en términos relacionados
con la vida social, con todas sus
implicaciones de trabajo, relaciones
de empresario-empleado, la vida
de los negocios, criterios éticos,
costumbres, diversiones, etc. Dentro
de la vida social y de un modo especial
en las relaciones interpersonales,
el japonés tiene características
únicas por la riqueza de
su vocabulario. Hay, por ejemplo,
hasta 13 vocablos para decir esposa,
hasta 10 vocablos para designar
"mujeres de la vida".
La
escritura japonesa
Esta
es la faceta más complicada
para el estudio de la lengua japonesa.
El uso de dos alfabetos, distintos
al español, y los caracteres
kanji, complican en gran medida
el estudio del japonés. Los
alfabetos no son muy complicados
y pueden ser aprendidos en pocos
días, sin embargo los caracteres
kanji son complicados hasta para
los propios japoneses. Los caracteres
kanjis son ideogramas, imágenes
que representan conceptos. En la
actualidad se emplean más
de 2000 kanjis algunos de una dificultad
extrema.
Dado
que el estudio aislado de los caracteres
kanjis es muy pesado, lento y largo,
se recomienda aprender gramática
japonesa, y gradualmente ir introduciendo
os caracteres kanjis en la escritura.
Ese es el método que siguen
los colegiales japoneses.
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