| O'SENSEI
UESHIBA MORIHEI
(1883 - 1969).
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| O'SENSEI UESHIBA MORIHEI
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| "No
hay forma ni estilo en el AIKIDO.
El movimiento de AIKIDO es el
movimiento de la naturaleza,
cuyo secreto es profundo e infinito"
M.
Ueshiba Sensei |
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Único hijo varón
entre cuatro hermanas, el Maestro Ueshiba
Morihei nació el 14 de diciembre de 1883
en la ciudad de Wakayama, en el seno de
una familia muy creyente que abrazaba la
religión budista 'Bukio-Shim-Gom-Shiu'.
De contextura
pequeña y débil, al punto tal que su crecimiento
llegó a preocupar mucho a sus padres. Concurría
desde temprana edad a jugar a un templo
muy próximo a su vivienda, cultivando la
amistad de los monjes y facilitando, que
ya a los siete años conociera; a la perfección
los textos sagrados de su credo.
Ya adolescente,
su sueño era llegar a ser un comerciante.
A los 17 años viaja a Tokio (Asakusa) para
residir en la casa de un pariente propietario
de una librería, desempeñándose durante
el día en el cuidado del comercio. Por las
noches asistiría a un dojo de Jiu-Jitsu.
El cambio de vida sumado a su debilidad
física y carácter retraído, influyen para
que contraiga beri-beri (kakke), retornando
a su hogar completando abatido. Entonces
comienza su recuperación física, para lo
cual camina de tres a cinco kilómetros diarios
a través de las sierras, y gradualmente
supera este distancia, ayudado por el excelente
clima hasta trotar primero, y finalmente
correr unos 10 kilómetros diarios. Por completo
recuperado, continúa con la práctica de
artes marciales y gimnasia de toda índole,
dedicándose de 9 a 11 horas al día.
A los veinte
años ingresa al ejército, pese a su baja
estatura (1.56mts) beneficiado por su ahora
sólida estructura y atlético cuerpo. Su
desempeño es sobresaliente en la instrucción
y se destaca por sobre todo en las artes
de combate, particularmente en el Yu Ken
Jutsu (el arte del fusil bayoneta). Con
la idea de luchar en el frente de guerra
solicita el permiso correspondiente, el
cual le es negado, considerando sus superiores
que por su gran capacidad cumpliera las
funciones de instructor. Insistirá tenazmente
hasta que la petición tiene lugar en el
año 1905, cuando contaba 22 años. A poco
de llegar al frente de combate en China
termina la contienda con la victoria de
Japón. Sin demora, trata de conocer las
armas y artes de guerra chinas, hasta ese
momento para él desconocidas.
El mismo año
vuelve a Japón y al tiempo deja el ejército.
Con la ayuda de sus padres abre un dojo
de Sumo (arte tradicional japonés) y enseña
en el mismo la práctica de Yu Ken Jutsu.
En 1908 recibe el titulo de Yagyu Ryu Jiu
Jutsu; tiene entonces 25 años. Es llamado
nuevamente por los superiores del ejército
para que continúe la instrucción de los
soldados, pero vislumbrando una nueva meta
en su vida, decide no reincorporarse a un
trabajo fijo, sino dedicarse a lo que será
de ahí en más su gran sueño: perfeccionar
las artes de combate. La tarea que se propone
a realizar es tomada con total ímpetu, siendo
así, por ejemplo, que cada vez que llegaba
a su pueblo algún Maestro, lo agasajaba
en su propio hogar y lo invitaba a su dojo
para recibir las experiencias y enseñanzas
que le dejaran.
Criado en la
naturaleza y habiendo practicado en ella,
observa que su pueblo, los campesinos de
su tierra cansada, emigran a América o Hawai
en busca de mejores suelos. Decide viajar
al extremo norte de Japón, a Hokaido, comenzando
a trabajar en agricultura en 1912. Para
esa época recibe la enseñanza de diversos
maestros, uno de ellos el Maestro Takeda
Sokaku de Daito Ryu; enseñanza que ayudaran
al origen del nacimiento del Aikido. El
gran maestro Sokaku ve en Ueshiba Morihei
sensei un gran porvenir y así es invitado
por el maestro del Daito Ryu al dojo de
éste, donde también recibe el conocimiento
de sus técnicas, las que lo habían cautivado
profundamente.
En 1920 retorna
a su tierra natal, donde se encuentra con
Deguchi Onisaburo, monje de la rama Dai
Jonkio del Budismo, guía espiritual de su
religión y de altísimo carácter moral, a
quien consulta a raíz de una enfermedad
que aquejaba a su padre. De las conversaciones
con el monje Onisaburo, versado además en
distintos temas, extrae la conclusión de
que el arte marcial no solamente es luchar
y ejercitar el cuerpo, sino que además es
necesario saber ejercitar el espíritu, si
se quiere llegar a una real profundidad
y conocimiento. Decide así estudiar con
el monje, palpar su sabiduría. Se va introduciendo
en el gran mundo de la filosofía Zen. Juntos
emprenden viaje a Manchuria (China), permanece
con el monje aproximadamente cinco meses
tratando de imbuirse de los modos de lucha
y sistemas de pensamiento de la región.
De regreso a
Japón, recibe consecutivamente la inesperada
visita de tres grupos de personas interesados
en la labor de Ueshiba sensei, quienes exponen
diferentes caracteres y puntos de vista
al respecto. El primero de estos grupos
observa con asombro los resultados del trabajo
conjunto de Ueshiba sensei y el maestro
Onisaburo, como la unión ideal del plano
espiritual con el plano físico, conociendo
la gran fama que a ésta altura ostentaba
el maestro Ueshiba, los integrantes del
segundo grupo solicitan integrarse en calidad
de discípulos. El tercer grupo lo conforman
distintos maestros de otras técnicas de
luchas, siendo buena parte de ellos instructores
que prestaban servicio en diversas regiones
de Japón.
A medida que
Ueshiba Morihei iba desarrollando su trabajo,
no faltaron quienes dudaron de su eficacia,
llegando incluso a desafiar al maestro.
Lejos de aceptar las provocaciones, Ueshiba
Sensei prefería ignorar enemigos a combatirlos,
lo cual le granjeó nuevos discípulos. Solo
en una ocasión, y por la real imposibilidad
de evitar el reto, acepta combatir con un
militar, experto en el arte de Kendo. En
el preciso momento del combate, cuando el
retador se dispone a atacar con el bokken
(espada de madera), Ueshiba Morihei presiente
donde recibir el ataque. Se adelanta al
golpe, corta el avance del rival y entra
a su vez hacia el centro del cuerpo del
oponente, a quién derriba sin causarle ningún
daño físico; con esto evidencia su neta
superioridad ante el adversario, que opta
por retirarse vencido. Luego del breve combate,
secando su cuerpo junto a un aljibe comprende
que no fue algo físico lo que lo hizo derribar
a su rival. Era algo más profundo; Ueshiba
Morihei comenta de aquella sensación: "Cielo
y tierra vibraron ante mí. De la tierra
brotó una nube de polvo de oro que envolvió
mi cuerpo, transformándome en oro sólido,
y en ese preciso instante me pareció estar
en el aire. Comprendí entonces el lenguaje
de los pájaros y de la naturaleza, y tuve
una clara conciencia del pensamiento de
Dios, El Creador del Universo. También comprendí
que la raíz del arte marcial es el amor
de Dios y el amor a los semejantes. En ese
momento me brotó una lágrima de felicidad".
"Por esto el arte marcial no es lastimar
con fuerza a un semejante, o con armas,
sino que por el contrario es el amor hacia
el mismo, no es derrotar al mundo con guerras,
sino construir un mundo mejor". La
experiencia que mencionamos le ocurrió un
día de primavera en 1925, cuando el maestro
contaba 42 años. Así menciona entonces el
Aiki (principio de unión, armonía) a raíz
de las experiencias vividas, las técnicas
aprendidas en esos últimos años y la evolución
que lograba en el plano del espíritu.
En 1927 abre
un Dojo en Tokio; cuatro años más tarde
funda el dojo Kobukan, famoso por la intensidad
de las prácticas. Se comentaba que no era
permitido pasar por su frente a artistas
marciales que no fueran muy seguros de sí
mismos.
En 1939, con
56 años, su arte es reconocido por el gobierno
de Japón. Se forma la Federación Kobukan
Hombu Dojo.
En 1942 se traslada
a lwama, en lbaraki, quedando como instructor
en Tokio su hijo, el maestro Kisshomaru
Ueshiba. En Iwama construye al año siguiente
el templo de Aikido, Aiki-Jinja.
En 1948 transforma
la Federación Kobukan en Federación Aikikai,
que preside actualmente su nieto Moriteru
Ueshiba, actual autoridad de la Federación
Aikikai Hombu Dojo, con sede en Tokio y
centro tanto nacional como Internacional
del arte.
El 26 de Abril
de 1969, habiendo sido condecorado cinco
veces por el gobierno Japonés, fallece el
maestro Ueshiba Morihei. Sus restos descansan
en Tanabe Wakayama, su tierra natal, dejando
sus pertenencias en el Aiki-Jinja y en Hombu
Dojo.
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